miércoles, 21 de octubre de 2009
TERRITORIO COMANCHE
Estamos en territorio comanche donde las caricias, los besos y los abrazos se ven limitados a cruces de miradas furtivas, a juegos de manos disimulados bajos tintes de buena amistad, a sonrisas cómplices no entendidas por nadie, son nuestras, para ti, para mi.
No aparto mi mirada de tí ni un segundo, sigo cada uno de tus movimientos, de tus gestos, de tus expresiones. Me gusta cuando te apartas el pelo de la cara con ambas manos mientras sigues hablando como si nada, un gesto natural, tuyo, de siempre, característico, que me encanta observar en silencio.
Escribo en el móvil lo que siento en ese momento, te lo enseño, lo lees, sonríes y me respondes con otro mensaje que me hace sonreir. No nos podemos besar, ni mostrarnos afectuosas, ni cariñosas, ni apasionadas, pero siempre, siempre, encontramos la manera de hacernos llegar lo que estamos sintiendo en cada momento. Un roce de manos, una mirada intensa, un roce de piernas, estar en contacto siempre por debajo de la mesa, disimulando, jugando con la gente, engañándoles. Cualquier muestra de cariño es suficiente para llevar el momento, para sentirnos cerca.
Me sirves la cocacola, me rozas suavemente con la mano mientras me ofreces frutos secos que compartimos, me pongo a tu lado, más cerca de tí para que el aire me traiga tu olor, y logro sentirme cómoda en territorio comanche. Y es que, aunque estemos en el lugar más complicado y difícil para mostrar nuestros sentimientos, siempre encontraremos la forma de convertir ese territorio comanche en nuestro territorio. Todo lo convertimos, lo modificamos, lo moldeamos, lo transformamos en algo positivo y cómodo para nosotras, y Zamoranos no iba a ser la excepción.
Te quiero y te lo demostraré siempre, estemos donde estemos, siempre encontraré una forma de hacértelo llegar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario