miércoles, 21 de octubre de 2009
LA MURALLA
La historia tradicional dice que la muralla de Ávila se comenzó a construir el tres de Mayo de 1090 por orden de Raimundo de Borgoña. La muralla estaba dividida en zonas, según estuviesen situados los palacios, y era defendida por los hombres del noble dueño de dichos palacios. Cada uno de ellos tenía encomendada la protección de una puerta de acceso. Una muralla para proteger una ciudad dentro de una época llena de batallas y guerras por ese ansia de poder que tanto estimula al ser humano. Una muralla para proteger una ciudad..., eso dice la historia, eso dicen los libros, así está escrito, así fue contado...,pero en mi sueños la historia es bien diferente. Me resulta bastante frío que una construcción tan laboriosa y tan deslumbrante y admirada por todos como esa, sólo fuera construida como defensa ante los posibles y contínuos ataques de ejércitos sedientos de poder. No, no me gusta esa versión "real" y me quedo con la de mis sueños.
Y mi sueños dicen que esa muralla fue construida por una valerosa mujer, una mujer valiente y fuerte que cansada de los convencionalismos sociales, de las ataduras, de las dobles caras y de los juegos a ser modelo perfecta de algo que no se es, construyó con su esfuerzo y su valentia una muralla que lejos de defender a la ciudad de los ataques exteriores, tenía como objetivo la defensa de un amor prohibido en la época, un amor entre dos mujeres, la defensa de la mujer a la que amaba para salvarla de todos y cada uno de los miedos que la acechaban de día y de noche y que impedían que pudiera disfrutar de su vida y sus sentimientos como se merecía.
Una mujer que ofreció, a la mujer que quería, una muralla de protección que hizo que se sintiera protegida de todo, que hizo que no tuviera miedo de nada porque aquella construcción de piedras fuertes y estrategicamente colocadas, le salvarían de cualquier ataque que pudiera impedir que diera un paso al frente. Una mujer que ofreció y dió tanta y tanta protección a esa chica de miedos acumulados, que pudo ver como todo su trabajo empezaba a tener recompensa y como esa chica a la que quería, la que siempre jugaba a llevar una vida que no era la suya y no era la que quería llevar, se ponía en pie, levantaba la cabeza ante la gente, ante el mundo, ante la vida y comenzaba a dar pasos firmes y al frente. Como iba dejando detrás de aquella muralla todos y cada uno de sus miedos y como cogida de su mano, siempre cogida de su mano, no miraba atrás y si al frente. Y al hacerlo, sonreía con una sonrisa de gratitud hacia aquella mujer que le había dado toda la fuerza y protección que nunca había tenido y que siempre había necesitado.
¿Hay algún motivo más bonito para construir una muralla tan admirada?
Tu eres esa mujer valiente y fuerte que construye murallas para proteger de miedos acumulados. Tu eres esa mujer que da fortaleza para poder dar pasos firmes y al frente con la seguridad de dejar atrás de la muralla de piedra todos los miedos que atenazaban antes. Yo, soy esa mujer que te sonríe con sonrisa de gratitud mientras busca tu mano para volver a dar otro paso en una vida que estuvo parada mucho tiempo en el mismo punto. Yo soy esa mujer que llevaba una vida que no quería, que se comportaba de la forma que los otros querían y que necesitaba de proteccion y seguridad para vivir realmente.
Millones de gracias por tirar de mi y construir una muralla a mi alrededor para que nada me llegue a hacer daño, para sentirme segura, para sentirme protegida como me siento cada vez que tus brazos me rodean. Gracias por hacer que pueda seguir caminando de forma segura.
Pongo esa foto tuya que muestra la muralla de Ávila, esa misma que en mis sueños tu construiste para protegerme y que en la vida real tu colocas en torno a mi día a día con cada uno de tus abrazos, de tus besos, de tus conversaciones conmigo que me hacen cada vez más fuerte. Gracias guapa.
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