Aunque hayamos compartido un día juntas, un fin de semana, dos semanas o incluso tres, necesito verte. Aunque hayan pasado tan sólo cinco minutos desde que nos despedimos, aunque hayan pasado diez minutos desde el último te quiero, aunque hayamos despertado la una al lado de la otra hace tan sólo media hora, necesito verte.
Necesito verte, hablar contigo, tenerte cerca, besarte, tocarte, contarte que no hay nadie en mi vida, sólo tu, dejarte claro que eres el motor de mi vida, mi energía, mi alegría, mis ganas, mi ilusión, mi mundo, mi todo, mi yo.
Porque la necesidad no se deja explicar y yo te necesito a tí aunque haga poco que nos hemos alejado, porque hace poco que nos hemos despedido y ya te echo tanto de menos. Porque aún en las situaciones más complicadas me provocas esa puñalada en el estómago cuando sé que estás cerca de mí y que dentro de poco tiempo estaré a tu lado, porque la euforia recorre deprisa todo mi cuerpo cuando mis ojos te localizan y el nerviosismo es difícil de controlar cuando nuestras miradas se vuelven a cruzar de nuevo.
Porque me duele la tristeza de no haberte tenido antes, de no haberte tenido siempre. Y sé que quiero hacerme vieja a tu lado, ver tu cara al despertarme todas las mañanas y antes de dormirme todas las noches. Y sé que puede parecer que son frase hechas, muy utilizadas por todos, desprovistas quizá de significado para mucha gente, pero las pienso a cada instante y las seguiré pensando toda mi vida, porque me dan energía, me dan valor, me dan ánimo y me dan la felicidad.
Y es que la necesidad de tí es inmensa en cada segundo de mi día a día, cuando estoy contigo y mucho más cuando estoy sin tí. Y es que vivir no sólo es respirar, es algo más y ese algo más para mí eres tú.
Te amo.
lunes, 26 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario