Cansada, irremediablemente cansada. Saturada, fatigada no sé ya si más psicologicamente o fisicamente, da igual. El caso es que me cuesta un mundo dedicar mi tiempo libre a algo placentero, que me distraiga, que me aleje de todo este círculo en el que estoy y que no para, que no se detiene, que sigue a cada minuto, a cada segundo, todos los días. ¿Normal?Claro, seguramente que sí, lógico y normal pero no por eso deja de ser axfisiante y me lleva casi a la fatiga, al no poder más, al necesitar algo diferente, que me relaje, que me tranquilice, que me revitalice.
¿Egoista? Problamente sí, o seguramente sí, pero es mi cuerpo y mi mente los que hablan cada mañana al despertar cuando me cuesta un mundo levantarme, cada día en el trabajo cuando aparece la ausencia de fuerzas poco tiempo después de comenzar, cada vez que dejo mi cuerpo caer en la cama, cada vez que exprimo mi cerebro buscando una conversación distinta que siempre lleva a la misma conversación de los últimos días. Simplemente agotador, simplemente comprensible. Tiempo al tiempo, suelen decir, sí, tiempo al tiempo para que todo se coloque de nuevo en sus sitio, para que todo vuelva al ritmo que llevaba antes, para que todo se calme. Tiempo al tiempo, pero mientras tanto mi cuerpo y mi mente pide a gritos un paréntesis que hoy por hoy es imposible darles. Porque mañana viene por ahí, y es más de lo mismo, porque pocas veces se puede hacer lo que uno quiere, porque el deseo no va de la mano de la realidad, porque se llevan mal, porque siempre van alejados uno de la otra.
Tiempo al tiempo y mientras tanto a lidiar con este cansancio que se ha colgado de mí y que no me deja a solas , como buen compañero fiel.
Tiempo al tiempo dicen.
lunes, 26 de octubre de 2009
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