La vida es para vivirla y no para jugarla. Nos empeñamos en afrontarla como si fuera un juego en el que gana quien más apuesta y pierde el que apuesta menos. Nos desafiamos continuamente, entre nosotros y a nosotros mismos, sin querer darnos cuenta de que en cada desafío que hacemos estamos apostando la vida. Una vida a la que no le damos el verdadero valor que tiene hasta que no la llevamos cerca de su final, y muchas veces ni por esas, somos capaces de reaccionar y cuidar un poquito aquello que tenemos y que vamos perdiendo.
Apostar y apostar hasta quedarse sin nada, vacíos. Llegar hasta el límite una y otra vez, sin pararse a pensar, sin dejar espacio para pensar. No suele gustar demasiado los pensamientos que se suelen tener y se opta por la solución más fácil, dejar de pensar. Pensamientos cero y seguir jugando sin más, sin importar nada, sin mirar hacia atrás y mucho menos hacia delante. "He vivido mucho, llevo mucho vivido", frase típica para definir una vida que ni muchos menos ha sido vivida, vivir es otra cosa.
Nunca es tarde para reaccionar cuando la vida te ofrece una nueva oportunidad. Ojalá pueda ser así y te des cuenta de que la vida es para vivirla y no para jugarla.
17-AGOSTO-2009
lunes, 26 de octubre de 2009
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