viernes, 23 de octubre de 2009

ESPERANZA


La esperanza deja atrás su vestido gris de lo últimos días y tapa su cuerpo con uno blanco reluciente. Llama a la puerta de mi habitación suavemente, como pidiendo un permiso que no tiene que esperar a que le sea concedido. Entra con paso ligero, observando, como calculando lo que se puede encontrar. Me mira, me sonrie, me acaricia la cara con su mano suave, calmando mi ánimo o mejor dicho mi desánimo.

No me habla, no hace falta. Su presencia basta, la energia que me da me vale. Hay ocasiones en las que las palabras sobran y bastan más los detalles, una mirada, una caricia, un silencio...Ella lo sabe y por eso me destella con su mirada, me llena de una luz que ya no sé si se iba apagando por sí misma, o era yo la que la iba ahogando con mi actitud.

Comparte conmigo unos segundos que me llenan de tranquilidad, de energia, de equilibrio. Se va con la misma sonrisa con la que vino, dejando en su camino un aura de sí misma que ayuda a ver las cosas de manera diferente. Esperanza que recojo con las dos manos, que me la guardo, que la protejo para que no se vaya más, para que me siga acompañando en este camino que me lleva a tí. La cuidaré para que su luz no se vuelva a ir apagando, la cuidaré para que su vestido blanco no ser convierta en gris, la cuidaré para que me guie hacia tí, hacia lo que quiero, hacia lo que necesito.

Me renuevo y tomo fuerzas para seguir un día a día durísimo sin tí. Fuerzas renovadas para continuar la lucha, para seguir al frente de un ilusión, un deseo, una necesidad que se hace vital para mi como es estar a tu lado, contigo.

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