viernes, 23 de octubre de 2009
A CELBRARLO
En cinco o diez segundos, quizá menos, un gran peso que recae sobre tus hombros y aniquila tu espalda durante mucho tiempo, desaparece. Segundos que son inquietantes al comienzo y que se convierten en consuelo y tranquilidad después. Es como si te quitaran esa gran pesa que llevabas soportando durante años y que tus brazos no podían soportar mucho más.
Un motivo para celebrar por todo lo alto, por lo que lleva de sosiego y de compensación a una dedicación intachable durante años. Compensación que llega tarde,sí, pero llega. Merecida mucho antes, injustamente retrasada por muchos, injustamente olvidada y que aparece ahora vestida de estabilidad.
Preocupaciones que se van, que se quitan, que ya no ocupan espacio en la lista de cosas por pensar en el día a día y que aportan un equilibrio muy valorado y más hoy en día.
Un motivo para celebrar por todo lo alto y que no se puede retrasar mucho. La ocasión lo merece por buscada, por trabajada y por merecida. Merecida 100%, antes, ahora y después. Ayer, hoy y mañana. Profesionalidad, tesón, dedicación, calidad y energía en un trabajo diario que muchas veces, o siempre, se convierte en algo más que un trabajo.
Enhorabuena porque te lo mereces, más que nadie, más que nunca.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario