miércoles, 21 de octubre de 2009

JUGANDO CON EL TIEMPO





Hoy me he propuesto que voy a jugar con el tiempo. ¿Qué no se puede?¿Qué es él quien juega con nosotros?¿Qué es él quien nos controla, quien decide?¿Qué no podemos hacer nada contra él porque es más poderoso? Bah, tonterías y tópicos que no tengo en cuenta porque hoy es un día en el que voy a hacer lo que me apetezca, y eso es lo que me apetece hacer, jugar con el tiempo. Así que, me conviene que ahora, justo en este momento, pase rápido, fugaz, sin sentir, sin dejar huella detrás de él. ¿Cómo se hace eso? No lo sé, pero sí sé engañarle y burlarle y el tiempo es un tipo prepotente, orgulloso, confiado de su fortaleza y de su poder y... a esos tipos, sólo se le spuede vencer con el engaño ya que en el cuerpo a cuerpo siempre saldremos perdedores.

Él quiere, ahora que yo deseo que pase rápido, un paseo tranquio, sosegado, haciendo de cada segundo un minuto. Quiere darse un baño de multitudes, quiere que se le vea, hacerse presente y para ello tiene que transformar un segundo en un minuto y un minuto en una hora. Pero a mi no me conviene, por eso juego con él, por eso le engaño, por eso lleno mi día de actividades, de cosas por terminar, de problemas que arreglar y que son urgentes. Me propongo no mirar mi muñeca izquierda donde él se detiene, esa esfera que refleja algo que quiero obviar. Si miro, será él quien tome ventaja sobre mí, asi que giro la cabeza hacia otro lado y sigo llenando mis días, mis tardes, mis noches de actividades que hacen que no repare ni en los segundos que son minutos, ni en los minutos que son horas.

Y así, destruyo el tiempo, lo rompo, lo estrujo, deja de existir y así llega rápido el momento en el que aparecerás en el andén de una estación muy conocida, te veré bajar, te veré mirar, me buscarás y te buscaré y lograré tener lo que tanta ansia y necesidad tengo de conseguir ya. Estar contigo.

Y ahí en ese mismo momento, comenzará otra lucha bien distinta con este enemigo llamado tiempo, pero eso aún queda lejano y es algo en lo que ahora no me apetece pensar. Eso pertenece a otra historia que será contada..., una historia distinta. Mientras, comienzo con mi juego y con mis engaños a ese señor alto, fuerte, calvo, porque es calvo, que es el tiempo. ¿Seguro que puedo vencer? Seguro que puedo vencer.

Así te sigo esperando en el andén de esa estación que tú bien conoces, aparece pronto vale?.

Te quiero.


17-jUNIO-2008

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