miércoles, 21 de octubre de 2009

MERECE LA PENA





Te despertó la suave luz del sol que se colaba por tu ventana. Habitación grande y luminosa, silencio total que te envuelve y un Domingo que recien comienza. Echas las sábanas que cubren tu cuerpo hacia atrás, y te quedas unos minutos encima de la cama, sin protección, terminando de despertarte, absorviendo las primeras sensaciones que se cuelan por esa ventana.

Te levantas con los resquicios de ese sueño que se sigue aferrando a ti y que tira de tu cuerpo hacia la cama. Pero no quieres perder más tiempo, quieres comenzar tu día y con tu gesto chulo de chica independiente, mandas a Morfeo a su refugio y abres la puerta que te lleva a esa terraza donde recibes el primer buenos días del día. Un buenos días de ese sol cálido que te envuelve con cariño. Un buenos días de un paisaje que te encanta mirar cada día desde ahí, un paisaje que por mucho que observes no te cansa de él, que te trae paz, tranquilidad, sosiego, ánimo. Un buenos días de aromas; aromas de jazmín, de hierbabuena, de tomillo, de ese limonero al que dedicas tu mejor tiempo. Esos aromas que la brisa, como gran aliada tuya que es, se encarga de ir llevándotelos uno por uno cada vez que apareces.

Y así, terminas de despertarte por completo. Estirando tus brazos, intentando atrapar cada una de las sensaciones que van llegando hasta ti, entremezcladas, enredadas unas en las otras, pero tan intensas que puedes disfrutarlas al máximo dentro del desorden en el que se te presentan.

Y en esos momentos, en esas mañanas en las que te queda todo un día por delante para disfrutar de aquello que tu misma has creado, te das cuenta de que todo ha merecido la pena. Que todos los esfuerzos han tenido su recompensa, que en ningún otro sitio tendrías lo que tienes en ese gran espacio que es tuyo, que ningún lugar te daría esas vistas que te da el que tienes, esos aromas que tu misma has seleccionado para que te acompañen, esa luz que tu siempre has buscado, esa brisa que te encanta disfrutar.

Y con un montón de planes que hacer en ese Domingo que recien empieza, sonríes y cargada de energía, con el ánimo imposible de alcanzar de lo alto que está, das media vuelta y te pones en marcha para disfrutar de aquello que con tu esfuerzo tu misma has creado.

Porque al fin y al cabo, todo ha merecido la pena, todo te dara su recompensa, todo.


Te quiero.


08-Abril-2008

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