Cada vez cuesta más adaptarse a un regreso del que siempre he querido huir. Cuesta volver a la monotonía. La sola idea de pensar que hay que enfrentarse a lo mismo que se ha dejado, agobia. Y agobia porque lo que se tiene de vuelta es algo que no llena, que te deja incompleta, que no te satisface y no te hace feliz. Agobia porque lo que dejas es tan sano, tan pleno, tan puro y tan gratificante que no es comparable con lo que vuelves a encontrar. Dejas la felicidad para volver a un más de lo mismo que de tan conocido y usado deprime.
Cada vez cuesta más porque se deja lo que se quiere, lo que se busca, lo que se anhela. Una felicidad total, que me llena por completo, que me da libertad, paz, tranquilidad, energía, pasión, amor, deseo, ternura, cariño, sensibilidad. Es cambiar un todo por algo que no lo es, y cuando se cambia el todo sabes que lo haces por algo que no llena.
Pero el futuro se presenta distinto y el todo formara parte de mi día a día, y no lo cambiaré por nada, y me sentiré plena siempre, y mi día a día será eso que ando buscando y que casi puedo tocar con la punta de los dedos. Saber que se va a conseguir es la tranquilidad a esta inquietud y esta incomodidad que late en este espacio.
Me das lo que necesito, me das la felicidad. Te quiero mucho.
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