viernes, 2 de abril de 2010

AUSENCIA

Las ausencias siempre se llevan mal. En todos sus aspectos y variantes, sentir ausencia de algo, de sentimientos, de sensaciones, de momentos, de experiencias, de personas, de ilusiones, duele y pesa. Son granitos de arena que se van colocando uno encima del otro y que van pesando más y más.

Pero toda en esta vida tiene solución menos la muerte, y las ausencias se pueden intentar suplir para procurar hacerlas menos dolorosas. Y me pongo a pensar y pienso, que la ausencia de tí, duele, duele mucho y pesa. Es una carga que se instala en mi espalda y que va tirando de mi hacia abajo, haciéndome sentir débil y sin opción a levantarme y sobrellevarla. Pero como si de un boomerang se tratara, esa misma ausencia se convierte en mi aliada y me da la fuerza necesaria para ponerme en pie y seguir caminando.

Se disfraza de recuerdos, de momentos y de experiencias vividas a tu lado y me hace sonreir. Se cuela en mis pensamientos y lleva a mis sentidos sensaciones y emociones que he vivido a tu lado, y sonrÍo, y me calmo, y respiro y vuelvo a sonreir. Y sé que estás ahí aunque no estés, y sé que me cuidas aunque no te vea, y sé que aparecerás y me traerás todo eso que en este momento echo de menos.

Ausencia que se alía conmigo para no sentir su propia ausencia, la ausencia de todo. Y yo aquí, utilizo este mi espacio para descargar un poquito de peso de mi espalda y seguir sonriendo y respirando.

Te echo muchísimo de menos guapa.

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